lunes, 29 de septiembre de 2014

Lideres, No Candidatos.

Es claro el panorama electoral que se avecina; y con el, las aspiraciones y suspiros de muchos personajes que se vislumbran ensillados, o bien, se consideran bautizados y "a la derecha del padre" en el entendido de que se verán protegidos por el divino manto de su gracia.
Siempre se ha dicho y se ha hecho énfasis en los principios éticos doctrinales de la organización política que nos cobija, pero es evidente la falta de los mismos principios a la hora de acercarnos a los tiempos electorales. El Hombre, por ser Hombre se debe desenvolver como un animal político, pues en el ejercicio de la política democrática, se llegan a los grandes acuerdos que nos elevan como un Ser Humano Integral.
Beneficiándonos de la duda, que debe acompañar cualquier razonamiento, y ganándonos al método científico que obliga a la hipótesis antes de la tesis; me esforzare para que la dificultad de este desglose literario no confunda al masiosare y pueda transmitir su servidor el sentimiento que causa este malestar estomacal que ni el remedio "rosita" sosiega.
Vaya pues el saludo de erguido dedo medio a todos aquellos que se pretenden aspirantes a un escaño por medio de su foto en las boletas electorales, sin antes haber promulgado con sus acciones el principio básico de la política universal. Y me refiero a la sublime esencia que nos hace seguir una idea y una visión. Así es, esa cosa que se contagia y se lleva como espora el mismísimo aire. A esto le vamos a llamar Liderazgo, pues al compartir una idea, un sentimiento o una visión, se sigue o se reconoce al abanderado o al vocero de la misma.
Imperdonable actuar del que ostenta el mismo sin haber la realidad de su estatus como líder. Que atrevimiento del pascola que se pone el traje sin siquiera saber que representa la danza.
Bajo las siglas de la organización política que se fundo en 1939, de manera enfática y concordante con los textos reguladores y doctrinales, pone sobre todas las cosas el ejercicio responsable del liderazgo de las personas con sentido humanista y buscando siempre el bien común por encima del beneficio particular. Y aquel que no actúa en los trazos de su firma con estos principios, pone en duda totalmente su calidad como persona y sobre todo como ente político.
La antítesis de todo esto es precisamente la vocación de algunos por ser fotografías de pendones, nombres en bardas pintadas y camisetas vestidas por los convenencieros que adoptan, pero no comulgan con la ilusoria idea de llegar empujando ese algo sin sustento ético ni moral de un ejercicio de liderazgo. En palabras mas comunes y silvestres, pero mas silvestres que comunes, mas bien "de moda": Antes de ser candidato, debes se líder.
Es a ese líder al que seguimos por habernos contagiado de su visión y capacidad, su humildad y sus fuertes raíces éticas y morales que gritan congruencia en su decir y hacer.
Una cosa lleva a la otra; y por la poca experiencia, pero mucha observación del que suscribe, la representación de una idea o proyecto se otorga por añadidura al que ejerció liderazgo suficiente para que se le otorgue ese honor. Siendo directos, llanos y sin miedo a equivocarme; Primero LÍDER, después aspirante.

Fina linea entre una cosa y la otra. Tan fina como lo que separa a los hombres de lo animales (estos últimos por cierto, no se auto-promulgan lideres de una manada, sin tener la fuerza suficiente para vencer al macho alfa). Tan inmenso el abismo entre lo que quieres y lo que puedes. Porque una cosa es tu aspiración, y otra es el falso espejismo de la egolatría y megalomanía enfermiza que nubla y obstaculiza la realidad.
Anteriormente reclamaba las aspiraciones ilegitimas con conocimiento de causa de aquellos proyectos que solo son un grito desesperado por atención para conseguir "lo que caiga" como vil carroñeros políticos.
Sin embargo de lo anterior, ahora debo enfatizar que los perfiles políticos legítimos deben ondear banderas de liderazgo antes de blandir espadas de candidatos. Los seres humanos razonantes seguimos ideas y visiones compartidas por el hecho de ser fabricadas con sudor, sangre y sobre todo congruencia.

En la antigua Roma los que se vestían con la cándida túnica blanca buscaban llamar la atención con discursos que solo promovían su persona para alcanzar el escaño que aspiraban. Los tiempos que nos separan de esas practicas son aproximadamente 2,523 años, y a pesar de que se trataba del principio republicano de gobierno, solo quedan pequeños vestigios de su esencia y quedan los vocablos y significados. Para eso, un grupo de ilustres personajes fundaron en 1939 la agrupación que define a partir de razonamientos y ejercicios filosóficos la aplicación de la Dialéctica en México, que no es mas que la ciencia de las leyes generales del movimiento de la naturaleza, la sociedad humana y el pensamiento en su mas básica expresión. Y en ella define como burdas practicas inhumanas las de la república, según la concepción de las organizaciones políticas populistas y pseudo-democráticas que no inculcan mas que denigrar al ciudadano para mantenerlo pobre y dependiente del que ostenta el poder.

Ser Líder implica entregarse a esa idea y encontrar la forma de hacerla compartida, implica trabajo y esfuerzo, exige tiempo y sacrificios. Y que mayor sacrificio que entregar tu tiempo, que al final de cuentas, es tu vida misma. Eso es un líder, ese es la epitome del ejercicio de liderazgo, y no es una cándida túnica blanca que solo se viste en las plazas publicas.

Puede ser que no clave en llaga mis palabras, y por si acaso; espero puedas traducirlo en lo que debes proclamar al entonar estas estrofas:

"Una patria Generosa Y UNA VIDA CON HONOR."
"Una patria para todos Y UN BALUARTE DEL IDEAL"

Y si aun no te queda claro; te recuerdo lo que de memoria debes saber desde tu educación primaria:

"Antes, Patria, que inermes tus hijos
bajo el yugo su cuello dobleguen,
tus campiñas con sangre se rieguen,
sobre sangre se estampe su pie.
Y tus templos, palacios y torres
se derrumben con hórrido estruendo,
y sus ruinas existan diciendo:
de mil héroes la patria aquí fue."

De mi boca y corazón te digo: mi Líder yo te sigo, pero sea yo quien te vista con la cándida túnica.

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