miércoles, 29 de agosto de 2012

Crecimiento en los negocios

Ayer por la tarde discutí un tema de crecimiento en el negocio, en particular de un amigo, con el que tuve la oportunidad de trabajar hace no mucho tiempo. Se trataba de una oportunidad de crecimiento para su negocio.
La oportunidad es mas que clara y debe tomarla, pero estaba encandilado con el espejismo de la misma oportunidad. Infortunadamente, me toco a mi aclararle el panorama y hacerle ver que estábamos hablando de un reflejo en el desierto y que no precisamente era agua.
Es muy común que nos sucedan estas cosas porque estamos tan orgullosos de nuestro negocio, y lo equiparo al orgullo del padre hacia el hijo, pero mas peligroso que tirarse del avión sin paracaídas, y no vemos la realidad. Es ahí donde resulta ser mi intervención como el "mal necesario". Me toco a mi aterrizar a mi amigo para que viera qué hay atrás del espejo, pues ese orgullo de padre hacia su negocio se lo impedía, y fue entonces, y solo entonces, cuando él mismo se dio cuenta que la oportunidad era buena, pero no se podía tirar al vacío, sin antes estar seguro que trae puesto el paracaídas.
El asunto se basaba en crecimiento hacia afuera, el poder llevar el producto de su negocio hacia un mercado diferente, sin dejar de atender su mercado actual, y es más, reforzarlo. ¿Quien puede dejar pasar esa oportunidad?. Nadie debe dejar pasar esa oportunidad. Lo cual me llevó a hacerle alunas preguntas para hacerlo pisar suelo firme y no hablar de su viaje en caída libre. Y las respuestas a estas preguntas frías,  calculadoras y lastimosamente agudas fueron ese cerrón de puerta del avión, para dar la orden de regresar a suelo firme y ponerse el paracaídas antes de volver a volar, para después aventarse al vacío, pero ya ahora sí, con el paracaídas.
También dentro de esa oportunidad de crecimiento le puse en la balanza el costo beneficio de su crecimiento, sin poner como opción el no hacerlo. En todo momento lo concentre en no descartar esa posibilidad y aferrarse a ella. Pero sí, el estar consciente de que podría vulnerar la calidad de su producto. Y era esta amenaza el solo hecho de tener personal a su cargo que no tendría a su entera disposición, sobre todo, por la mentalidad obtusa de trabajar bajo jornadas establecidas con días y horarios fijos, lo cual significa la posibilidad de poner en riesgo la calidad del producto de mi amigo. Y no estoy menospreciando el trabajo de esas personas, pero si debía poner énfasis y subrayar en  numeradas ocasiones ese tema a mi amigo.
El fin de la conversación tuvo a bien establecer puntos de acuerdo entre el negocio de mi amigo, y la empresa que resultaría su cliente/asociado, y los puntos se desglosarían en un lapso de tiempo determinado para tener en claro y se vuelva una relación ganar - ganar para ambos.

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